martes, 16 de octubre de 2018

Mercenaria


Vendí un poema mamá,
ya soy toda una artista.
Vendí un poema papá,
este mes hay comida.
Vendí un poema, gritaba,
y lloraba mientras lo decía
y se rompían los espejos
y se quebraba mi voz.
Vendí donde marqué mis cicatrices,
apagué mi marihuana,
perdí la inocencia.
Mis cinco años,
el último valium,
mi drogadicción.
Lo vendí todo en un poema desabrido.
Lo vendí sin importarme si era mio.
Firmado, sellado, dinero en mano,
vendido.
“Mercenaria” acusa la tapa.


Antología del Olvido - Alejandra Coca ©

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