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domingo, 11 de octubre de 2015

Te amo, te amo cosita peluda y gris. Te amo cosita aguda, cosita tierna, cosita frágil. Te amo, ya casi estás en casa.
No te deje ese día, no te pienso dejar hoy. Vas a estar bien cosita.


Confundo realidad con sueños y mentiras. A veces no sé si lo que escribo es cierto, lo soñé, o lo invento.
La realidad se quedó corta con las expectativas de los poetas.
Por suerte la revivieron.
Como siempre, la tristeza es un continuo tira y afloja. Lástima que la felicidad afloje más de lo que tira.
Lo deprimente no son los problemas. Sino el que pesen más que la alegría.

domingo, 4 de octubre de 2015

Capítulo 1.

Ella tan madura. Una mujer con todas las letras y bien plantada en el mundo, con su rebeldía, sus ideales sus proyectos. Juana. Y a su lado... ella, que es tan dulce y tiene toda la contención necesaria en los brazos de su diosa. Ella es Angel. Su pelo corto, sus cejas oscuras.
Comparten porros y un vino fino cada noche antes de dormir, después de hacer el amor.
Se miran, brindan con una cerveza floja y esperan a que comience el show.
Angel desvía su mirada de los ojos de Juana y cae en otros más oscuros y jovenes que la miran atentamente. Sus pendientes, su sonrisa, imaginan su voz, admiran su cuello.
Ruborizadas se ignoran.
El show continúa y las chicas no vuelven a toparse sino hasta el final en la salida.
Un leve asentimiento de cabeza y una sonrisa nostalgica de un amor que no fue y podría haber sido.
Una mirada recelosa por parte de la mayor.
Se alejan, y yo miro de reojo, la miro a ella. Miro al amor yéndose. Observo cuán bella es la noche, y lo romántico que sería compartirla con alguien. Alguien como vos.

Oscuridad helada.

¡Me estoy ahogando! ¡Ayuda por favor ayuda! Que alguien me socorra. Que alguien se de cuenta. Es la primavera más triste de mi vida. Es el año más triste de mi vida. Mi cabeza no deja de dar vueltas, no puedo controlar la respiración, se resecan los labios. Todos los síntomas de un ataque de pánico, lo contengo, lo contengo, lo contengo. Cuento hasta diez, me desespero, tiemblo, tengo frío, no puedo formar una oración, mucho menos sostener una charla. No me dejen sola, no me quiero ir, no quiero, no quiero, se oprime mi pecho, revienta mi corazón, no aguanto más.
Alcohol, ¿dónde hay alcohol?, malditos borrachos seguro se lo tomaron todo, no queda para mi, no sé cómo salir. No hay cigarrillos, me tiemblan las manos, sufro una ansiedad inminente, se apodera de mis ojos que se mueven por toda la habitación. Van a decirme de dormir para que después me vaya. No lo aguanto, quiero llorar, estoy rota. En mi cabeza sólo están los gritos de mi mamá y los gritos y golpes que no di en su momento a la pared. Las cortaduras, la sangre, el alivio, el alma alejándose del cuerpo, gritos a lo lejos transformándose en un silencio tajante. Una oscuridad helada detiene mis movimientos frenéticos, cierro los ojos, y abandono del todo la consciencia del que vive.
No quiero vivir más, no quiero soñar más con ésta muerte. Quiero irme tan lejos, que ni mi propio cuerpo me siga, ni mi sombra, ni mi pasado, quiero dejar de existir. La columna ya no resiste mi propio peso. No puedo gritar, no puedo pedir un abrazo. Ni la música más animada, ni la comida más deliciosa me reanima. Sólo necesito un corte profundo, un golpe sonoro, un llanto desgarrador. Necesito sacar toda esta mierda y renacer.

sábado, 3 de octubre de 2015

Silencio.

  Se puede apreciar la soledad cuando se está en silencio, en el exterior y dentro de uno. Cuando la mente deja de retorcerse en hechos pasados y dejamos que el futuro venga como se le de la gana. Al disfrutar una buena película, un libro, al escuchar una canción y cerrar los ojos. O sólo estar sentados sin decir una palabra. Se puede estar en soledad y en compañía. Sólo tiene que ser la correcta.
  Mirar el cielo, y ver las nubes pasar, ojalá fuese más linda mi soledad de tu mano. Pero no lo es... resulta casi un silencio incómodo, desabrido, siento tu ansiedad, querés romper el momento. Sos tan egoísta a veces, pero te quiero. Es más fuerte que yo la costumbre de tus besos. No sos el indicado, pero me da miedo perderte. Quisiera que lo fueras, pero no puedo cambiarte, no es correcto, no es justo.
  Y sin embargo, ya te extraño y no te fuiste, ya quiero volver al pasado y arreglarlo todo. Tengo miedo de ese túnel, do
nde el día es noche y las noches se ahogan en lágrimas y alcohol. Donde tu rostro se dibuja con el humo de mi cigarrillo. Donde intento que mi perfume apague el olor de tu camisa. Y tu remera y tus fotos y tus dibujos queden en mi pieza sin doler tanto.

"Una noción de que un periodo de tiempo diferente, es mejor que el que estamos viviendo. Es una falla en la imaginación romántica de esas personas, que encuentran difícil lidiar con el presente".
"La nostalgia es negación. Negación del doloroso presente".


"Cuanto mayor es el tiempo que hemos dejado atrás, más irresistible es la voz que nos incita al regreso. Esta sentencia que parece común, sin embargo es falsa. El ser humano envejece, el final se acerca, cada instante pasa a ser siempre más apreciado y ya no queda tiempo que perder con recuerdos. Hay que comprender la paradoja matemática de la nostalgia: ésta se manifiesta con más fuerza en la primera juventud, cuando el volumen de la vida pasada es todavía insignificante".

jueves, 1 de octubre de 2015

"Prosa sobre la Infidelidad" ("Intimidad" de Hanif Kureishi)



  He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer. Podrá resultar doloroso pero no tiene que ser una tragedia.
  Si uno no dejase nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Evolucionar constituye una infidelidad. A los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo.
  Cada día debería tener al menos una infidelidad esencial, una traición necesaria.
  Se trataría de un acto optimista, esperanzador, garantizaría la fe en el futuro. Una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores.


Prosa absurda 2



  Minutos de espera,
impaciencia, no conseguimos conciliarnos con el aburrimiento.
Necesitamos mantenernos distraídos ante la realidad, evitar a toda costa el simple hecho de pensar. Porque estar en silencio, representa que la mente de vueltas, se cuestione. Y si pensamos, sufrimos.
Las distracciones son el aliciente del dolor.