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viernes, 11 de septiembre de 2015

11/09 El viento en la pelada

  Comenzando el día sin novedades mas que la tentación de la chocolatada venció las, indudablemente hermosas, botellas de Gancia.
  Avancemos a eso de las... ¿17:08? sí. Nueva alumna, de la tercera edad como todas mis alumnas, pero ésta es distinta a todas, -y me atrevo a decir que a todos...-: está completamente loca. Lo precedente a nuestra presentación, hizo que despertaran mis sentidos: Un chico moreno con los ojos rojos de cansancio y los dientes medio podridos me ofreció unas toallas, o algo por el estilo peludo y de colores para la casa. Yo, como siempre con los cascos, me los saqué y le dije: -"Disculpa, qué?" Me dijo en un chapuceado "No me ayudas, comprando noséquécosa", "Perdón pa, no tengo nada, vengo a laburar recién" Y era verdad, venía con $20 encima como cambio por si no me pagaban justo. Lo siguiente fue: El mismo chico por la peatonal siendo insultado por una rubia respingada, justificando "Anda a laburar como yo!". Amén a mis cascos que me relajaron y no la cagué a trompadas. Me partió el alma ver cómo se acercaba y la gente lo rechazaba, sobretodo mujeres, con una actitud de mierda. Corrí hacia él y le dije "Te puedo dar $10, quedátelos viejo", "Muchísimas gracias". De ahí en más, hasta ahora iba a tener los sentidos a flor de piel. Corrí a la puerta, bah, escaleras arriba y a la derecha de una parrilla, y... bajo E.
  Oh, Dioses en los que no creo... creería en ustedes si alguno me hubiera dado una señal de lo que me esperaba. E, hizo señas con su brazo izquierdo para que subiera, desde abajo sólo veía una señora con arrugas, petiza como yo, y con un manto que asimilaba a un poncho, pero de colores estrafalarios. Bien, hasta ahí podemos decir que todo normal. Subimos dos pisos a toda prisa "Es que a las 18 te tenes que ir porque tengo que ir y viste cómo es que uno trabaja y tengo que cantar y las canciones ay querida Alecita Alecita"... sus piernas -y palabras- eran más rápidas que me capacidad de adaptarme. Estaba con todos los sentidos observando, comiendo con la vista todo.
  Tengo malas costumbres al conocer un lugar y, por consiguiente, la gente que está adentro:
Primero: Veo todo. Literalmente recorro con mis ojos cada rincón del lugar, mientras me hablan, no miro a la persona, sino todo lo que me rodea. Me adapto lo más rápido que puedo y sé dónde están las cosas por si necesito escapar. Claro que esto es en las casas, en los locales es algo distinto. Ya vamos a eso, calma.
Segundo: Reviso la heladera. Sí, no puedo sentirme cómoda sin revisar la cocina, la comida, los platos y cubiertos.
Tercero: Analizo de arriba a abajo a la persona y guardo una imagen mental detallada.

Descripción de E: Pelo hasta los hombros, puntas abiertas pero de a cachos, rojo teñido, flequillo de escoba, cejas pintadas de negro corridas por el sudor, sobra verde en los párpados hasta la sien. Labios finos, muchas arrugas, uñas de rojo, alterada de la vida. Loca, loca, loca. Artista varieté, desde cantante, creadora de videos infantiles, escritora de canciones y cuentos, trabaja en una estación de radio. Me hizo café, pero casi casi insiste en que lo acabe, y yo, JAMÁS, termino el café.

La casa: chiquitita, muñecas de porcelanas mirando con sus terribles ojos, por todos lados desparramadas, juguetes de Disney, fotos de épocas pasadas, mucho polvo, sin luz, una ventanal que abrió hasta la mitad para que iluminara, la cocina enfrente a la cama, discos por todos lados y cosas varias que no llegué a identificar, sólo una que me enamoró: una bola de cristal mini.

  La clase fue más o menos así: "Alecita Alecita, mirá que mal te trato, no te sirvo nada, tomá tomá el café, está super dulce, ¿no?, tomá el otro", "No, gracias, estoy bien", "Ah, bueno, bueno, ay los aritos jaja, que lindos, y bueno como te decía tengo muchos discos en francés, hablo francés, inglés, y noséquéidiomamás, y viste que tengo que ir a la radio y ahora el 17 es mi cumple y lo festejo el 22 y yo... ay que desastre tengo y no sé crear carpetas, pero yo me hago todo, los videos, y en la radio R. me dice "¿cómo es que no sabes hacer carpetas si vos sabes todo?" y yo no sé viste, y ay que no nos alcanza el tiempo y la batería de la computadora que no la cargue"
  Los temas que escuché divinos, pero el DESASTRE de esa computadora, carpetas y audios por acá y por allá. Claro, el tener los sentidos tan despiertos ayudó muchísimo que con mi memoria fotográfica me acuerde de dónde está cada carpeta, así que la próxima: A ordenar ese escritorio virtual.
  Pasamos canciones a su celular, nada del otro mundo. Todo bien, entiende rápido. Y es que con esa velocidad no me sorprende. Admito que salí despavorida. Pero mi día no acabó ahí.
  Salí camino a Av. de Mayo, pero un local llamó mi atención: duendes en la vidriera. Ay, si los amaré a estos pequeños. No era todo, habían cartas tarot "angelicales"... aceites alquímicos, etc... ya saben. Me acerqué apenas a la otra vidriera y sentí que abrieron unas puertas, me saqué los cascos y entre.
"Hola, buenas tardes" escucho y visualizo: mujer con delantal, rulos, rubia, hablando con un señor, "Hola"... "Hola, qué tal", frente a mí, otra mujer más joven, alterada como E. flaca flaca con polera azul y ojos de haber llorado, me atiende, "Hola... estaba mirando, y se abrió la puerta (es corrediza), por eso entré", "Bueno, bienvenida, te muestro estos aceites son de la alquimia....." Habló tanto de tantas cosas que llegue a cazar palabras como "Maestro Alquimista", "Virgen María de las flores", "Montaña algo" "levantar rezos". De todo eso despertó mi curiosidad y le pregunté si la alquimia estaba relacionada con la religión. En pocas oraciones me dio a entender lo que era la alquimia, -lo que yo creía-, plus: religiones y "Dios creo a los alqumistas y el Maestro Alquimista nos creó"... así estuve unos minutos más. Cada que nombraba la palabra "religión" o "Dios", mi brazo derecho se endurecía a sabiendas de mi tatuaje pecaminoso.... que bueno que estaba de mangas.
  Salí así como de lo de E., despavorida. El viento sopló con toda y fui consciente de algo más en este día tan peculiar: estoy pelada, y el viento frío me hizo cosquillas en el cuero cabelludo.
  Caminé con una sonrisa por mi nuevo descubrimiento hasta la Av. y de ahí a la parada. También me percaté de lo que provocaba ser pelada y mujer: mientras en la parada había rubias preciosas, hombres viejos con cara de perro, y unas chicas con rastas y lo que parecía marihuana, todos me miraron como el bicho raro, al ritmo de "Human", me di cuenta de que la mayoría de las miradas desde que me rapé fueron de sorpresa, desagrado, y lástima. Imagino que pensarán para sus adentros "Pobre chica, luchando con el cáncer, y sonriendo" mientras que yo voy por la vida ausente, metida en mis cascos, ellos llegan a casa y reflexionan sobre la suerte que tienen y, ¿por qué no?, inconscientemente los ayudo a valorar su existencia y ser más humildes, hacer lo que les gusta... me gusta creer eso, aunque sea sólo un error.
  Me subo al colectivo, me abro paso hasta detrás de la máquina y me uno a la familia vacuna. Entra más y más gente, lucho para acercarme a la puerta, ignoro las quejas de una estirada, que, cual planta, no se movía cerrando el paso al ganado. Pido permiso y una mujer rechoncha negra y con una sonrisota me dice "por supuesto", agradezco y responde con un "de nada" en un tono tan particular, como si estuviese haciendo algo importante y estuviese orgullosa de eso, como quien dice una firmemente. Miro al frente del colectivo: el Congreso, el atardecer, las ramas de los arboles, una perfecta fotografía y suena "Fake your death" y casi lloro. Una vieja maleducada me empuja para salir, me calmo y río muchísimo cuando pienso que, al ritmo de "Smoke weed everyday", podría repartir patadas de capoeira a todos lados.
  Bajo, sigo riéndome e imagino lo loca que me creerán todos, lo feliz que me siento y no sé por qué, no hay motivos, saludo al chino, su esposa, y al verdulero, entro a casa, cumplo mi tradición de rozar con los dedos la pared izquierda mientras camino por el pasillo hasta la puerta. Entro, estoy sola, me reciben mis bebés felinos, sigo riendo sin motivo alguno y cantó feliz de la vida "Lightning Bolt"
  Me siento a escribir estos desvaríos con una última canción: "Lullaby".
  Gracias por los cascos viejo, soy demasiado feliz.

P.D.: Las emociones parecen no acabar: recibí un mensaje de alguien extrañándome. Y no es cualquier "alguien".

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