YayBlogger.com
BLOGGER TEMPLATES

sábado, 6 de junio de 2015

¡Heces, abre nuevo blog!

   ¿Cómo les va queridos lectores inexistentes?, ¿bien?, les diría que me alegra pero ni los conozco ni existen.
   Bueno, ¿por dónde puedo comenzar este absurdo post que nadie va a leer?
   Voy a compartir por acá la propuesta por facebook que me hizo una amiga de publicar durante cuatro días frases de libros que me hayan llegado al corazón (¡ay, ay, ay, que me pongo melosa! y suena "I falling in love..." de I want to break free desde el celular), y ya que por facebook tengo 77 amigos locos, de los cuales la mayoría tienen mejores cosas que hacer que leer mis frases pubertas, vamos a cumplir el reto en esta plataforma tan mainstream.

    El primer día, que ya pasó, viene con una frase de "Una dama solitaria" de Harold Robbins (¡vamos!, muy true lo mio, con Iron Maiden de fondo -sí, ya se acabó Queen- y Gancia con jugo de pomelo rosado y hablando de novelas feministas, si es que cada día necesito más un porro y nuevos gatos...):

    "Lo que Licia le ofrecía no difería de lo que los hombres le habían ofrecido. El sexo era todavía la moneda corriente. El hecho de que fuera mujer no lo convertía en un medio legítimo. Ser libre significaba tener derecho a ser uno mismo. No era algo que podía comprarse y pagarse un precio por ello. Se ganaba siendo sincera consigo misma, nos resultara o no agradable lo que viéramos.
[...]
    Jamás podrá amar como nosotros amamos. Tiene los ojos puestos en otra estrella. Para ella es algo que está en su interior, mientras que nosotros lo buscamos en otra persona."


    Y ahora pasemos a algo que nos interese a todos: ¡el segundo día del reto! *se aplaude sola*
Ésta vez, del libro "Sobibor" de Jean Molla:

    "Anorexia, ataraxia. La similitud de los dos sustantivos me había sorprendido, la primera vez que escuché el que servía para definir mi estado. Prefería con mucho la ataraxia de los estoicos, de la que mi abuelo me habló un día y que me esforzaba por poner en práctica.
    Ataraxia: ausencia de inquietud, ausencia de deseo. Deseo de comer, de saber.
    Ataraxia, anorexia, olvido. Mi apuesta ganadora. Estoy parada frente al espejo del cuarto de baño. Lo limpio para quitar el vapor; luego desprendo la toalla, que cae a mis pies. Observo mi reflejo.
    Mis pómulos son lisos y duros. mis cabellos aplanados hacia atrás, subrayan la forma nítida de mi mentón. Mis ojos, rodeados de ojeras ligeramente violáceas, son vivos y brillantes. Mi cuello es delgado. veteado de azul. Más abajo, se distinguen los tendones que se unen con firmeza a lo alto de mi torso. Las líneas de mi cuerpo son duras y nítidas. Mis costillas dibujan curvas bien marcadas, que ninguna carne disimula. Mis senos desaparecieron. La piel de mi pecho está tan estirada como la de un tambor. Ningún abultamiento en mi vientre, cuya maravillosa firmeza palpo con las puntas de los dedos. Mis caderas, mis muslos son mínimos, secos.
    Si me volteo, sé que la parte baja de mi espalda está plana. No más redondeces, no más nalgas.
    No tengo nada que esconder. Ya me despojé de lo que infesta un cuerpo de mujer: el exceso de carne, la grasa, la piel que se moldea en suaves curvas y la sangre que mana cada mes. Sólo la sombra parda, obscena, en el bajo vientre, atestigua mi feminidad.
    Me llevo las manos a la ltura de los ojos. Son largas, finas, elegantes. Mis uñas dibujan unas medias lunas nacaradas perfectas, redondas. Soy yo quien ha moldeado, purificado este cuerpo. Lo corregí, lo domestiqué, lo plegué a mi voluntad. Lo sometí. Tiendo al absoluto, no tengo edad. Ahora me parezco a esos personajes lunares de las pinturas medievales: andróginos, longilíneos y pálidos.
    Me encuentro bella.
[...] abandonándome a mis preguntas, a mi desasosiego.
    A mi hambre."

   Y así finalizamos la primer entrada de mi nuevo blog. Casi siempre los abandono, así que veamos cuánto duro con este.


No hay comentarios:

Publicar un comentario