YayBlogger.com
BLOGGER TEMPLATES

sábado, 13 de junio de 2015

Heces: Abandonar blogs, ¿qué problema tengo? Último día de frases.

  ¡¿Cómo les va pequeños 6 seguidores que acabo de descubrir?! Supongo que serán un error de la red o que visitaron por accidente el blog y los duendes *tose -hackers- tose* hicieron que me siguieran. O bien puedo haberlos alucinado.
  Bueno, ¿se acuerdan de un reto de cuatro días?... sí, ese mismo, el de las frases de libros, sí sí, ese, que deje en el tercer día... bueno ya.
  Cuando me digné a dejar mi botella de ron y mi tuquita (¡y aprobé los exámenes estando ebria señores!) dije: Voy a sentar mi culo y escribir de una puta vez. ¡Y acá estoy!
  Hoy voy a darles un momento emotivo. No no, tranquilos, no es algo cursi y vomitable como mi ante-última publicación, es una breve explicación de por qué dejo siempre los blogs "colgados", y aunque nadie lo vaya a leer, de fondo suena The Honorary Title - Everything I Once Had, lo cual sirve como buena excusa para llenar de cursilerías al blog.

  Escribo en blogs desde los nueves años apróximadamente, siempre ridículos (no voy a decirles el nombre de mi primer blog, olvídenlo)... "Doctora Corazón", dejen sus insultos en twitter; ¡ah posta, lo cerré!... en fin.
  Ahora que se distrajeron, prosigamos. Como les decía, desde los nueve apróx. manejo mis blogs, bueno, "manejo" ya que el primero que tuve lo usaba más mi progenitor buscando conseguir dinero... nunca voy a entender a ese infeliz hombrecito... A eso de los once empecé a leer el blog de mi prima, eran más que nada relatos sobre fiestas, alcohol, amores furtivos y platónicos, sus sueños en el mundo del diseño de indumentaria, tomar té de manzanilla, Francia y otras pubertadas (22 años), me gustaba la manera como escribía, la música del blog, las imágenes, el blog me gustaba, y recordé mi vieja cuenta. Obviamente con un nuevo mail, y sin decirle a mi progenitor, abrí un blog, aquel que todavía sigue abierto pero en el que ya no escribo, aún tiene mis viejas publicaciones, pero no todas. Cuando volví a abrirlo prácticamente lo usé como un "flickr" o "instagram", y a eso de los trece lo retomé, eliminando todas las entradas y fue ahí que escribí con mucha más frecuencia, mis pequeñas historias, el comienzo de mi novela, inquietudes y otras sandeces. A los catorce, entré y releí todo el historial, no estaba conforme, eliminé todo otra vez, y empecé a escribir sobre lo que me apasiona: la política, los temas sociales, quejarme de la vida, la religión, todo. Copié muchas de las notas que guardaba en mi viejo facebook, sobre temás polémicos. Significan mucho para mi hoy en día esas publicaciones mal redactadas, con imágenes mal ajustadas, porque son de alguna forma mis verdaderos inicios en blogger.
  Pero, una vez más, me aburrí y quise escribir sobre otra de mis pasiones: los libros. Sí, abrí un "blog literario", pero a pesar de ser una buena idea, el ambiente que rodea a los "blogs literarios" que se toman en serio, era demasiado denso para mi persona. Forman parte de estos blogs con diseños "pastelitos", chicos de doce a veintiún años, con muchas ganas de conocerse, las famosas "juntadas bloggers", algunos entusiasmados por ser booktubers, y con lecturas juveniles-modernas, mientras que yo iba por la vida leyendo Mein Kampf... Really, but i'm not nazi.
  Se puede malinterpretar lo que quiero decir, prosigo a aclararles que adoro estos blogs, sigo a varios de ellos, y admiro a varios booktubers. Pero sus "manejos" no encajan con mi personalidad, a mi me cuesta sociabilizar, soy bastante rea, o crota, por lo que comencé a adaptarme, diseñé un blog similiar a los que leía, y evite hablar sobre libros indie, traté de ser educada y adorable sin insultar, pero soy una rebelde sin causa (¿khé?)... por ende esto duró poco menos de una semana y lo abandoné.
  Siempre estuve en modo de transición, buscando mi verdadero ser (¡ay ella, la poeta!), en este limbo por el que se maneja mi vida, transcurro diario e intento centrarme, pero la adolescencia resulta complicada en esta sección. Lo único que tengo relativamente acertado es que quiero escribir, en cualquier lugar, a cualquier hora, sobre una servilleta, hojas, ordenador, celular, y quiero abrir un canal en YT donde hablar sobre un varieté de cosas.
  Una vez eliminado el historial y arreglado el diseño de panadería, abrí este desecho de materia gris, en el que vierto todo el contenido que se me antoja, cómo se me antoja, cuándo se me antoja, y sin motivo aparente, hasta para mi.

  Además de todas mis obligaciones, que no son pocas en serio, y la cantidad de weed por día (claro, porque los pobres podemos comprar tanto cannabis), me aburro fácil, en consecuencia escribo menos seguido para disfrutar cuando lo haga y no cansarme. Y ésta es mi historia, breve.






 Ahora, mientras como panqueque casero con dulce de leche y banana (¡la dieta chiquita, la dieta!), les dejo la última frase del reto, ésta vez de "Zadig o el destino" de Voltaire:

"  -Padre mío - le dijo Zaidg-, ¿qué es todo lo que veo? No parecéis asemejaros en nada a los demás hombres: robáis un recipiente de oro adornado de piedras preciosas a un señor que os recibe magníficamente y se lo dais a un avaro que os trata indignamente.
  -Hijo mío -repuso el anciano-, este hombre magnífico que sólo recibe a los extranjeros por vanidad y para hacer admirar sus riquezas se volverá más sabio.
  El avaro aprenderá a ejercer la hospitalidad; no os asombréis de nada y seguidme.
 [...]
  Se habló de las pasiones.
  -¡Ah, qué funestas son! - decía Zadig.
  -Son los vientos los que inflan las velas del navío -repuso el ermitaño-. Éstas algunas veces lo hunden, pero sin ellas no podría bogar. La bilis puede volver a un hombre colérico y enfermo, pero sin la bilis el hombre no podría vivir. Todo aquí abajo es peligroso y todo es necesario.
  Se habló del placer y el ermitaño probó que es un regalo de la divinidad porque -dijo- el hombre no puede procurarse ni sensaciones ni ideas. Todo lo recibe; la pena y el placer le viene de otra parte, como su ser.
[...]
  -Venid -dijo el ermitaño al joven-, debo dar una señal de mi agradecimiento a vuestra tía.
  Lo toma entonces por los cabellos y lo tira al río.
  El niño cae, vuelve a aparecer un momento sobre el agua, y es devorado por el torrente.
  -¡Oh monstruo! ¡Oh el más criminal de los hombres! -exclamó Zadig.
  -Me habías prometido tener mayor paciencia -le dijo el ermitaño interrumpiéndolo-. Debes saber que bajo las ruinas de esa casa que la Providencia incendió el dueño halló un tesoro inmenso; y que este joven a quien la Providencia torció el cuello hubiera asesinado a su tía dentro de un año y a vos dentro de dos.
  -¿Quién te lo ha dicho, bárbaro? -gritó Zadig-. Y aún si hubieses leído este suceso en tu libro de los destinos, ¿te es permitido acaso ahogar a un niño que no te había hecho ningún mal?
  Mientras el babilonio hablaba, se dio cuenta de que el anciano no tenía más barba y que su rostro tomaba los rasgos de la juventud. Su hábito de ermitaño desapareció; cuatro hermosas alas cubrían un cuerpo majestuoso y resplandeciente de luz.
  -¡Oh, enviado del cielo! ¡Oh ángel divino! -exclamó Zaidg prosternándose- ¿Has, pues, descendido del empíreo para enseñar a un débil mortal a someterse a las órdenes eternas?
  -Los hombres -dijo el ángel Jesrad- todo lo juzgan sin conocer nada: tú, entre todos los hombres, eras quien más merecía ser iluminado.
  Zadig pidió permiso para hablar.
  -Desconfío de mí mismo -dijo- pero me animaré a pediros que me aclares una duda: ¿no hubiese sido mejor haber corregido a ese niño y haberlo vuelto virtuoso antes que ahogarlo?
  Jesrad respondió:
  -Si hubiese sido virtuoso y si hubiese vivido su destino, hubiera sido él mismo asesinado junto con la mujer a quien debía desposarse y el hijo que debía nacer de su casamiento.
  -¡Pero cómo! -preguntó Zadig- ¿Es pues necesario que haya crímenes y desdichas? ¡Y las desdichas recaen sobre la gente de bien!
  -Los malvados -repuso Jesrad- siempre son desgraciados: sirven para probar a un pequeño número de justos desparramados sobre la tierra y no hay ningún mal del cual no nazca un bien.
  -Pero -dijo Zadig-, ¿si no hubiera más que bien y nada de mal?
  -Entonces esta tierra sería otra tierra. El encadenamiento de los acontecimientos pertenecería a otro orden de sabiduría; y ese otro orden, que sería perfecto, no puede existir más que en la morada eterna del Ser supremo a quien el mal no puede aproximarse. Él ha creado millones de mundos, ninguno de los cuales puede asemejarse a otro. Esta inmensa variedad es un atributo de su inmenso poder. No hay dos hojas de árbol sobre la tierra, ni dos astros en los campos infinitos del cielo que sean semejantes y todo lo que ves sobre el pequeño átomo donde has nacido debía estar en su lugar y en su tiempo fijo según las órdenes inmutables de aquel que todo lo abarca. Los hombres piensan que ese niño que acaba de perecer ha caído al agua por azar y que es por ese mismo azar que esa casa se ha incendiado. Pero no hay azar. Todo es prueba, o penitencia, o recompensa, o previsión".

  Bueno señores, hasta acá. Terriblemente largo, ya lo sé, pero quise tomarme mi tiempo por todos estos días sin publicar, y porque mi última frase fue muy corta.
  P.D.: Soy una agnóstica escéptica empedernida, por lo que tienen que tomar éste fragmento ("fragmento" dice la cara dura) como una muestra de respeto a la prosa de Voltaire, su filosofía, lo encantador que resulta, y las enseñanzas reales que deja el libro, omitiendo la parte teocéntrica.
  A menos que sean creyentes, en ese caso, léanlo como quieran.
  ¡Buenas noches!


No hay comentarios:

Publicar un comentario