jueves, 11 de octubre de 2018

Política de Copyright

¿Qué tal? me presento formalmente, soy Alejandra Coca, el alma creativa de este blog, que sirve tanto de portafolio, como diario íntimo.
Por lo mismo, porque soy la que escribe, edita, diseña, maqueta, imprime, y sirve el té, es que me declaro la propietaria intelectual de todo el material que se encuentra en Alejadadelavida, desde los poemas hasta las fotos y los videos, salvo que se especifique lo contrario.
No se puede utilizar, reproducir o modificar sin autorización previa.
Un link a www.alejadadelavida.blogspot.com tiene que aparecer en cualquier tipo de reproducción.
Era otro el problema en nuestro caso,
no faltaba amor como muchos opinaban.
Era la incapacidad de hablarnos.
La duda ante cada palabra, la reacción a esas palabras.
La total desconcordia entre lo que queremos decir y nuestras herramientas para decirlo.
Tus respuestas en esos momentos de angustia: "no sé pensar, no sé hablar", me dejaban a mi ahogada en llanto.
Eran las ganas de ser todo, y sabernos totalmente destinados, pero sin la valentía suficiente de poner las manos en el fuego por el otro.
Sin los huevos necesarios para arriesgarte a sentar cabeza.
Para no escapar, por mi lado.
Cuanta cobardía ante una propuesta tan sencilla: ser sólo dos.
¿No llegaste a sentirte vacío?
¿no sentiste a las estrellas pesar sobre tus hombros,
como si no las merecieras?
Te vi llorar por cielos menos rotos que el mio.
Te vi extrañarte a vos mismo.
Y a pesar de todo, huir.
Y nada de esto es algo que vos puedas poner en palabras,
pero si podés perderte al leerme,
quizás no seamos tan distintos.
Jugaría a robarte palabras, ideas,
robarte a vos y dejarte reposar en mi,
un día, como a las flores.
Al menos para entenderte.
Para no sentirnos tan alejados
de lo que alguna vez fuimos,
en una terraza llena de algo más fuerte que todos nuestros dolores sumados.
Una terraza con menos pesares y más amor.

miércoles, 10 de octubre de 2018

triste, es que nada (nos) llegue,
no pasan los trenes, ni su velocidad,
nada emociona estos ojos.
alguna vez tuve frente a mi un paraíso de ideas vivas,
una cabeza soñadora,
algunas maletas, unas flores, un cuaderno y un lápiz.
quizás un compañero.
o compañera.
antes el problema era no alcanzarlo
y a eso estaba acostumbrada,
a ser menos.
me encuentro existiendo al margen de mi propia vida
como si un titiritero se hiciese cargo de mi,
ni el arte es suficiente,
ni las caricias.
¿cómo escapar de la escala de grises indiferentes?

domingo, 7 de octubre de 2018

intento evitar a toda costa hundirme de vuelta,
evito ver qué me lastima y evito decirlo en voz alta,
evito aceptar la realidad que se está moviendo a miles de kilómetros por hora,
mientras yo sigo sentada en la esquina de mi cama,
pretendiendo estar despierta, presente.

quiero tapar este dolor,
cerrarlo como siempre,
no quiero lidiar con el.
con sentirme perdida,
mas de lo usual,
con mis cosas esparcidas por tres casas,
con mi alma tan rota.

en una página él es el de siempre
y me abraza y me dice al oído todas estas palabras dulces,
y en la otra, no lo encuentro,
no lo amo.
me duele tanto no amarlo.

no me puedo preguntar por qué estoy así,
no me pueden preguntar por qué estoy así,
por qué se sorprenden.
se veía venir.

no quiero seguir arrancándome la piel de los brazos,
me arden, tiemblan, tienen la piel de gallina y sienten miedo de que los arañe de vuelta
no quiero seguir adentro mio.
no tengo casa,
no tengo un amor,
no tengo nada que me sostenga,
por qué sigo acá.